“HOLOCUENTO”: mentiras y más mentiras

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Karl Koch y su esposa Ilse, fotografiados con sus hijos en la época en que dirgían aquel terrible campo de concentración de Buchenwald, que habría de pasar a la historia como una factoría dedicada a la fabricación de guantes, lámparas y forros para biblias con la piel humana de sus víctimas.

 

http://kurioso.es/2008/09/18/holocausto_evasion_victoria/

http://kurioso.es/2010/03/16/la-zorra-de-buchenwald-y-su-coleccion-de-tatuajes/

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Decía el Marques de Sade que la crueldad, lejos de ser un vicio, es el primer sentimiento que imprime en nosotros la naturaleza. Son la educación y el adiestramiento lo que nos hace racionalmente bondadosos. Alguien dejó en el baúl de sus obligaciones la instrucción completa de la señora Ilse Koch, (…), que regentó -consorte y sádicamente- el campo de concentración de Burchenwald  (…).

Poco se sabe de la infancia y adolescencia de este (…) personaje; (….).

(…) la señorita Koch.

Ilse Koch (1906-1967) nació en el seno de una familia de clase media en el Dresde de principios del siglo XX. No hay datos para barruntar una educación privilegiada en la Universidad de la Tortura. Simplemente era una chica normal que se curtió en la Alemania de la posguerra y tropezó con el mal cuando sólo pretendía salir de la pobreza.

A los 15 años, después de estudiar contabilidad, comenzó a regentar los nichos nacionalsocialistas para vestirse de secretaria y poner a prueba su formación. Y digo ‘vestirse’ porque la belleza de la señorita Koch cautivó el conciliábulo de más de un oficial de las SS, atajando en el atroz destino de ‘La pelirroja de Buchewand‘. En uno de esos encuentros programados, la señorita Korch (nacida Ilse Köhler), encontró su horma en la crueldad más vehemente. Era 1934 cuando conoció a Karl Otto Koch, sanguinario coronel y posteriormente primer comandante del campo de concentración de Buchenwald, con quien se casaría dos años después pasando rápidamente del ‘campesinado’ al ‘burguesismo’ de primera fila.

Comenzó de secretaria en las oficinas del campo para pronto participar en sus primeros escarceos sádico-monstruosos. Evidentemente adiestrado por la ’sutileza’ de su maestro y coronel en placeres terrenales.

” […] Era una mujer muy hermosa de largos y rojos cabellos, pero con la suficiente sangre fría como para disparar a cualquier preso en cualquier momento. Tenía en mente fabricar una pequeña lámpara de piel humana, y un día en el ‘Appellplatz’ se nos ordenó a todos desnudarnos hasta la cintura. Los que tenían tatuajes interesantes fueron llevados ante ella, para escoger los que le gustaban. Esos presos murieron y con sus pieles se hicieron lámparas para ella. También utilizaron pulgares momificados como interruptores […] ” Kurt Glass, preso jardinero de los Koch y testigo en los juicios de Dachau de 1947

El tema de la lámparas de piel humana es uno de los más controvertidos del extraño currículo de ‘La Bruja de Buchewand‘ o ‘Zorra de Buchewand’, como la bautizaron sus sometidos. Si bien aparece en las fotos de los objetos incautados a los Koch durante el desahucio y liberación del campo, las pruebas del informe forense que se hizo para verificar y confirmar el origen ‘humano’ de las pieles como peritaje judicial en los procesos de Dachau, sólo incluyeron tres trozos de uno de los tatuajes descuajados más famosos; por lo que no hay evidencias científicas (si visuales y de aspecto) que valorasen las morbosas ‘pantallas’. Pero de ahí a desmontar por completo el sangriento historial de los Koch mediante el ‘negacionismo radical’ de todo atisbo de realidad demuestra la coexistencia eterna del carácter conspiranoico del sector antisemita. Durante la liberación del campo el propio director Billy Wilder realizó un documental sobre el estado y los objetos encontrados en el campo. La imagen de la mesa con los tatuajes, las cabezas disecadas y la ’supuesta’ lámpara dio la vuelta al mundo y se convirtió en símbolo de la barbarie.

La señora Koch acostumbraba a despojarse de su crueldad adobando su crudo cuerpo ‘ario’ en obscenos baños diarios de vino importado de Madeira, mientras a escasos metros sus ‘esclavos’ sobrevivían hundiendo sus afilados omóplatos en los catres podridos. Pero pronto descubrió que era el ejercicio de su sádica jerarquía lo que la hacía subjetivamente más ‘bella’. Todo los días se mezclaba  por sorpresa entre los escuálidos prisioneros para azotar a mano-látigo y burlarse de su aspecto físico mientras dilataba pupilas y aceleraba involuntariamente el pulso. Koch tenía a su cargo a 22 mujeres de las SS y a más de 500 prisioneras de confianza que colaboraban en el control de sus rutinas. Muchos de los reclusos ofrecieron testimonios escalofriantes sobre la opresión sistemática en el campo:

“[…] Me llamó el Dr. Konrad Morgen, que por entonces dirigía una investigación, para que declarara como testigo. Por supuesto evité hacer una declaración incriminatoria porque sabía que si lo hacía se me condenaría irremediablemente a muerte. En particular, se me preguntó si Koch había satisfecho sus perversos deseos conmigo (usaba un pequeño palo para golpearle en el pene al prisionero al que ordenaba que se lo mostrara); pude contestar que no en buena conciencia […]” Kurt Dietz en “El mozo de Koch”

Además de su eterna fascinación por el cuero humano, que la hacía coleccionar retales enmarcados con los mejores diseños arrancados tras una inyección de fenol a sus esclavos; según los testimonios, la señora Koch disfrutaba azuzando a los perros para que atosigaran a las reclusas embarazadas por el placer de verlas gritar y correr con dificultad. Además le encantaba dirigir orgías lésbicas con las esposas de todos los oficiales del campo convirtiendo el placer y el dolor en hábitos dominantes de su ajetreada existencia.

La mejor evidencia que demuestra los atrofiados comportamientos de los Koch es un documento interno de las SS dirigido a la enfermería del campo para frenar la publicidad de los abusos, atrocidades y excesos que se cometían en los procesos de confesión y extorsión de los internos. El corazón mismo de la barbarie pedía clemencia y prudencia a sus propios soldados de doctrina. Suplicando que no exhibieran también los ‘trofeos’ de piel humana.

FUENTE:http://kurioso.es/2010/03/16/la-zorra-de-buchenwald-y-su-coleccion-de-tatuajes/

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Vrba y Wetzler procedían de la misma ciudad, Trnava en Eslovaquia. Esto significaba que dentro del campo podían confiarse hasta la vida.  Vrba (1924-2006) fue expulsado del colegio de su ciudad natal , a los 15 años, por ser judío; inmediatamente se puso a trabajar en una fábrica de Trnava mientras estudiaba en solitario en su casa. Su madre consideró extravagante su autoformación de  inglés pero decidió llevarlo al médico cuando descubrió uno libros para aprender ruso en su pupitre. Su mejor herramienta de aprendizaje era su impresionante memoria fotográfica que más tarde le sirvió para dibujar y situar  todas las dependencias del campo en el informe. El 30 de Junio de 1942 fue enviado a Auschwitz tras ser capturado intentando cruzar la frontera Húngaro-eslovaca. Empezó trabajado en la construcción de una sección del campo llamada “Buna” y luego fue asignado al departamento ‘Effekten’. Su trabajo era clasificar y ordenar las pertenencias de los recién llegados. Entre ellos Vrba encontraba muchas veces algo para llevarse a la boca lo que le convertía en un privilegiado físico en comparación al resto de prisioneros. 

Alfred Wetzler (1918-1988) joven periodista eslovaco de origen judío, era más retraído. Trabajaba en la oficina administrativa del campo. Allí memorizaba las fechas de llegada, la procedencia y cantidad de los recién llegados. 

Ambos planearon y burlaron el complejo sistema de seguridad de Auschwitz. Sólo tres personas más habían logrado escapar con vida antes. 

Rutinas en el infierno

Un día cualquiera comenzaba antes del alba, a las 4 de la mañana cuando el fétido olor dulce de la constante cremación se mezclaba con la humedad y el rocío de la noche. Los silbatos de los oficiales interrumpían el escaso descanso. Tras rehacer el catre de paja de forma militar se procedía al primer recuento. Los que no eran capaces de levantarse eran enviados directamente a las cámaras de gas. Más tarde se organizaban los distintos comandos de trabajo. La jornada duraba 11 horas, con una pequeña pausa para la ingestión de sólo 900 calorías. Nunca regresaban el mismo número al campo, de ahí que los inventarios humanos dependieran sobremanera de la lista de decesos. El grupo de Vrba (200)  tenía de media unas 25 bajas al día. 

Vrba tenía suerte pues uno de sus cometidos era de privilegiados y dentro del perímetro electrificado. Cuando se acercaba un transporte de gente ‘envasada’ el contacto con los nuevos prisioneros le permitía observar la selección más cruel de la historia de la humanidad. Los más fuertes y jóvenes (20%) eran destinados, tras tatuarles un número en pecho y brazo, a alguno de los 50 barracones; a los enfermos, ancianos, niños e impedidos se les entregaba una pastilla de jabón y una pequeña toalla para enviarlos,  engañados y sin movimientos de pánico, a las cámaras de gas[…]. 

 

Judíos aptos para la labor después de la desinfección. Auschwitz 1942 

 

No aptos para la labor. Auschwitz 1942 

Vrba servía ropa y mantas a los nuevos, y muchas veces identificaba las ropas que entregaba como ya vistas en compañeros desaparecidos. 

“El andén era el símbolo de Auschwitz para millones de personas, pues a parte de ese lugar casi no vieron nada más, fuera de las cámaras de gas. En ese corto recorrido, (desde el andén a las cámaras de gas) ellos aún pensaban que les esperaba el nuevo asentamiento.
Trabajé en el andén 8 meses, presencié la llegada de 300 transportes y ayudé a descargar valijas y objetos personales de los que arribaron.
Allí, con mis propios ojos, ví el engaño más grande que el mundo conoció y allí comenzó un profundo cambio dentro de mí, que influyó en mi deseo de querer huir del campo de concentración.
Me mantuve firme en mi decisión de escaparme, pero en aquellos momentos no quise hacerlo solamente para obtener mi libertad. En ese momento quise prevenir a las personas de los que les esperaba si llegarían a Auschwitz, pues si yo hubiese sabido, si ellos se enteraran, se rebelarían y lucharían como lo hicieron los judíos del Gueto de Varsovia. Si sabrían la verdad se negarían a ir sumisos al matadero” Vrba. Pag 156. “Me escapé de Auschwitz” 

Las balas eran demasiado costosas y evidentes para la maquinaria ‘extermicida‘ nazi. Como ‘empresarios de la muerte’ buscaron la rentabilidad en el proceso genocida mediante modelos más económicos. El gas Zyclon era un arma barata, fácil de producir, de efectos rápidos y enmascarada internacionalmente como remedio para el control de las plagas internas.. 

“…Para prensar esta muchedumbre en el estrecho espacio de la cámara, los oficiales a menudo  disparaban para inducir a los de dentro a comprimirse aún más. Cuando todo el mundo estaba en el interior, la pesada puerta se cerraba. A continuación se producía una breve pausa, presumiblemente para permitir que la temperatura ambiente y humedad corporal alcanzara un cierto nivel y así reaccionar con los cristales de Zyclon. Después, 55 hombres con máscaras de gas subían al techo, abrían las trampillas, y agitaban el preparado en polvo de las latas, antes de derramarlas por los conductos […] En 3 minutos no quedaba un  prisionero vivo. Los cuerpos se amontonaban en capas; los más débiles y ancianos debajo y los jóvenes y fuertes por encima […] “Protocolo de Auschwitz, Vrba y Wetzler. 1945 

 

Una mujer yace a la entrada de uno de los barracones. Auschwitz 1945 

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La fuga.

En el verano de 1943, Vrba mejora su posición de recolección de información cuando fue nombrado registrador en el campo de cuarentena para hombres.  A principios de 1944 sospechó que se estaban iniciando los preparativos para una nueva línea de ferrocarril entrante y así incrementar la productividad del diablo. Un nueva entrada prevista para el transporte del “salami húngaro“.. (Judíos según la jerga de las SS). Vrba tuvo entonces un imperativo de la razón. Ya no era una cuestión de informar sobre un delito, sino de prevenir otro mayor. 

Vrba  decidió huir cuando le quedó claro que la resistencia en el campo no estaba en condiciones de rebelarse, y que como máximo podían luchar por su propia supervivencia. Quería huir porque no podía imaginarse que la existencia del campo como tal, fuera conocida por los aliados. Vrba estaba convencido que Auschwitz solamente era posible “porque las victimas que llegaban no sabían lo que ocurría allí”. 

Comenzó un estudio científico para evaluar todos y cada uno de los intentos de fuga fallidos, y así analizar sus defectos y corregirlos. No podía fallar, los presos detenidos tras un intento eran ahorcados en público al atardecer para el escarnio de posibles imitadores. 

Se acercó entonces a Wetzler, al que admiraba por su independencia y saber estar. Entre ambos idearon la manera de burlar la inteligencia alemana. El truco consistía en sobrevivir durante los tres días que duraba, según protocolo, la búsqueda de los evadidos. Para ello idearon un escondite dentro de un montón de tablones de madera destinados paradójicamente a la construcción de los nuevos barracones para los Judíos Húngaros que estaban por venir. Se encontraba justo a la entrada del campo y al otro lado de la alambrada, desde allí se podía leer el famoso letrero de la puerta: “Arbeit macht frei” (El trabajo os hará libres) 

El viernes 7 de abril de 1944, (la víspera de la Pascua), Vrba y Wetzler aprovecharon la densa niebla a la entrada del campo para introducirse, mientras trabajaban como peones,  en la pila hueca de tablones que previamente habían rociado con gasolina y tabaco mascado para confundir el olfato de los perros. Se quedaron allí durante tres noches, inmóviles, sin comida ni bebida y con la certeza de la presencia constante de soldados y oficiales alemanes que utilizaron el montículo como torreta en las operaciones de búsqueda y vigilancia. 

Su ‘equipaje de mano’ consistía exclusivamente en un reloj robado, un pequeño plano de la zona que Vrba había encontrado en un atlas infantil de alguna maleta procesada y la etiqueta de uno de los botes de gas Zyklon B, ésta última pieza fundamental del informe que posteriormente redactarían. 

 

Latas vacías de cristales de Zyklon B. Museo de Auschwitz
 

Después de tres días la SS abandonó la búsqueda y reportó la huida de ambos en un telegrama dirigido al mismísimo Himmler. Esto demuestra cuanto debían temer los alemanes a los relatos de testigos oculares de los campos de concentración. 

Rapados al cero, vestidos con el pijama a rayas y con el sello perenne de Auschwitz en los brazos iniciaron la larga huida deseando no cruzarse con nadie en su camino de libertad. Desorientados, la suerte fue el único aliado durante las largas jornadas de marcha. Consiguieron esquivar a la única Kripo que los interceptó, escondiéndose en una zanja de barro y lodos, a la vera del río sol durante una jornada entera. Al 6 día, exhaustos decidieron arriesgar pidiendo ayuda a un granjero, escogiendo una casa al azar de un pueblecito llamado Milowka. El avituallamiento y los conocimientos del afortunado cómplice permitieron a Vrba y Wetzler proseguir su ruta por el camino adecuado. 

 

El 21 de Abril, después once días de caminar y esconderse, Vrba y Wetzler regresaron a su nativo país, Eslovaquia, cuya deportación había tenido lugar en 1942, cruzando la frontera a pié y alcanzando la ciudad de Zilina, a 160 Km al sur de Auschwitz. Inmediatamente se pusieron en contacto con el Consejo Judío de la ciudad. 

El informe o “Protocolo de Auschwitz”.

Durante 3 días estuvieron declarando ante el consejo, separados en habitaciones distintas para contrastar testimonios. Dibujaron los planos de las instalaciones, redactaron cifras de los asesinados y solemnes descripciones de las actividades dentro de Auschwitz. El Consejo Judío quería obtener un material contundente e irrefutable para probarle al mundo el increíble crimen. Las descripciones eran muy completas para hacerlas verosímiles. Fueron confeccionados y enviados tres ejemplares de 32 páginas del informe Vrba-Wetzler llamado a partir de entonces “Protocolo de Auschwitz”. El primero tenía que llegar a Palestina. Fue enviado a Estambul a dónde nunca llegó, probablemente el correo fuera un espía nazi. El segundo ejemplar estaba dirigido a un rabino que tenía contactos en Suiza y llegó vía Suiza a Londres. El gobierno británico pasó  posteriormente el informe a Washington. El tercer ejemplar fue dirigido al nuncio papal y llegó a Roma aproximadamente cinco meses después. Cuando Vrba y Wetzler huyeron en abril, era inminente el envío y asesinato de cerca de un millón de judíos húngaros. El informe desencadenó , no sin dificultades y trabas burocráticas, los bombardeos a los enclaves alemanes que estaban preparando el envío por ferrocarril. En junio de 1944 el gobierno de Horthy cesó de entregar judíos húngaros a los alemanes. Horthy deseaba hacer un trato con occidente donde ahora existían conocimientos exactos de Auschwitz y se exigía el final del exterminio masivo a través de canales diplomáticos. Por lo tanto el informe de Vrba y Wetzler contribuyó a salvar a los más de 100.000 judíos húngaros que quedaban por deportar. 

Aquí podéis ver un resumen de la copia del “Protocolo Auschwitz ” enviado al departamento de justicia de los Estados Unidos. 

 

Boceto de Vrba describiendo el campo Auschwitz y Birkenau y sus alrededores
 

 

Manuscrito de Vrba sobre el crematorio de Auschwitz II
 

Las primeras sonrisas en Auschwitz.

En la tarde del 27 de enero, los soldados del Ejército Rojo entraron a Auschwitz. En Birkenau encontraron los cadáveres de 600 prisioneros que fueron asesinados por los nazis unas cuantas horas antes de la liberación del campo. Sin embargo, 7,650 prisioneros enfermos y exhaustos fueron liberados: 1.200 en Auschwitz I, 5.800 en Auschwtiz II-Birkenau, y 650 en Auschwitz Buna-Monowitz. 

El archivo gráfico del Holocausto es impresionante. Prueba irrefutable para los cabezones revisionistas, negacionistas y borrachos de polémica vana. No he querido bombardear la entrada con las imágenes más mórbidas de Auschwitz, podéis hacerlo vosotros buscando entre más de 85.000 fotos aquí. Sin embargo si quiero compartir las únicas imágenes de alegría en el campo en 5 años de exterminio. Rostros acartonados que olvidaron sonreír, desbocados ahora por el regocijo de su liberación. El final feliz de esta increíble historia. ¡Quién estuviera ese día allí! 

 

 

 

 

 

 

 

Después de la guerra, Rudolf Vrba estudió química en Praga. Se ganó el doctorado antes de 1951. Como investigador, su especialidad fue la  química del cerebro. También trabajó en la diabetes y el cáncer. Para entonces ya vivía en Israel antes de inmigrar a Canadá en los años 70, donde trabajó como profesor de  farmacología en la universidad de Columbia. Murió en Marzo de 2006 con un obituario especial en “The New York Times”

Wetzler, sin embargo, falleció sin obituario ni honores en Eslovaquia en 1988. Amargado por ser la parte olvidada de una historia vivida y padecida al 50%. 

Fuentes, enlaces y créditos: 

La historia, desconocida por muchos la encontré aqui. Rudolf Vrba escribió un libro contando los pormenores de su hazaña, más interesante y popular que el de Wetzler. Las fotos son del archivo del Museo Norteamericano del Holocausto. Algún documento de apoyo aquí y aquí. Como siempre la wikipedia de cabecera. 

Si has llegado hasta aquí te compenso con un fantástico regalo. Un documental de excelente calidad sobre las desventuras de la pareja judía. Producido por más de 10 cadenas de televisión internacionales, cuenta durante  más de una hora (tres partes), a buena resolución y en un inglés sencillo la recreación de la fuga y posterior  redacción del informe, salpicado con declaraciones de testigos e importantes historiadores del Holocausto. Imperdible. 

meneamemeneame si te pareció interesante. Gracias ! 

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Si quieres leer más historias como ésta tal vez te interese “La negligencia de Saint-Pierre” 

Esta entrada fue publicada el a las Jueves 18 de Septiembre de 2008 y está archivada bajo las categorías historia, personajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.

FUENTE: http://kurioso.es/2008/09/18/holocausto_evasion_victoria/

http://judicial-inc.biz/Auschwitz.htm

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