moral natural y sana

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De un excelente blog copiamos una esclarecedora evidencia: Y es que la moral natural, que algunos llaman, de los fuertes, por oposición a la moral de los débiles o de los esclavos, es irrebatible porque  se basa en las leyes cósmicas y si se quiere, divinas, que rigen en la naturaleza.

Del blog  QBITACORA reproducimos lo siguiente:

MORAL NATURAL CONTRA MORAL ARTIFICIAL

Índice.

1. Introducción.
2. Fortaleza contra debilidad.
3. Ley del más fuerte contra humanitarismo.
4. Desigualdad y jerarquía contra igualitarismo y democracia.
5. Defender el territorio contra abolir las fronteras.
6. Verdad contra mentira.
Artículos relacionados.


1. Introducción.

La naturaleza es la parte de la realidad referente a los seres vivos. Tiene sus reglas y su moral: la única verdadera. Todo lo que se aleje de esta verdad inmutable está condenado a fracasar, y sólo puede existir de manera temporal, aunque esa temporalidad dure siglos.

Cuanto más moderna es el tipo de vida que lleva el ser humano, más artificial y perniciosa contra sí mismo es. El alejamiento de lo natural tiene muchas veces la justificación económica. Así, siendo la economía una invención humana para mejorar la vida, se ha vuelto en contra volviéndose protagonista y dueña del ser humano, o mejor dicho, herramienta para gobernarlos a todos.

La tradición es eterna, porque sigue los principios de la naturaleza, esto es, de la realidad.


2. Fortaleza contra debilidad.

En la naturaleza lo más importante es sobrevivir. El depredador tiene que cazar, pues si no caza se muere de hambre, y la presa tiene que evitar ser cazada. Así, la necesidad de vivir genera la competencia, la lucha y el esfuerzo, que es el motor de la vida.

Este cruel juego que es la vida produce como consecuencia el fomento y preservación de los más fuertes. El depredador que no puede cazar, porque está enfermo, débil, infantil o viejo, se muere de hambre. La presa que no puede evitar ser cazada, porque es débil, vieja, infantil o enferma es cazada. Así, la naturaleza extermina sin piedad a los débiles, tanto depredadores como presas. Es la selección natural. La debilidad es el mayor pecado en la moral natural, y la fortaleza la mayor virtud. La debilidad puede ser física o mental. De hecho, suele ser mental la más importante en la especie humana.

La libertad o la felicidad son valores para gente que ya es débil, que se ha vuelto comodona.

Esta regla natural es dura y despiadada, produce sufrimiento, por lo que la humanidad siempre ha procurado ir en su contra, y vencerla. La herramienta que utilizó es la inteligencia. La inteligencia es el motor de las ciencias, la tecnología y la medicina. Con estas herramientas, el prepotente animal humano cree haber vencido a la naturaleza, y haber superado sus reglas e imposiciones.

Pero la victoria humana es efímera y tiene fecha de caducidad. El precio a pagar es la decadencia. La decadencia es caer en la debilidad, volverse débil. Hace dos mil años y más atrás en el tiempo, como en la prehistoria, había pocos humanos y fuertes, sometidos a la selección natural que eliminaba a los incapaces, a los que no se merecían vivir. Otro ejemplo más reciente es Esparta, que al parecer practicaban la eugenesia.

Pero luego, con la medicina, la humanidad atenuó el poder limpiador de la selección natural, curando y salvando a los débiles. Con las ciencias y la tecnología, la humanidad hizo su vida más cómoda. El resultado de todo esto ha sido un enorme crecimiento en la cantidad de la población mundial, a costa de un empeoramiento de su calidad. Ahora hay más de 6.000 millones de animales humanos, repartidos en varias razas a cual peor. Una auténtica plaga. La humanidad se ha vuelto débil y comodona. Veamos algunos ejemplos de ello:

  • Los hikkikomori de Japón, esos adolescentes que no salen de su habitación, viviendo parasitariamente a costa de sus padres.
  • La “generación ni-ni” de adolescentes españoles, que ni quieren estudiar ni trabajar, muy semejantes a los anteriores.
  • La gente de los países “desarrollados” (traducción: países degenerados), con una tasa de natalidad por debajo de la de reemplazo en la mayoría de los países. Especialmente los españoles de mierda, que prefieren viajar y otros caprichos (“vivir la vida”) a tener dos o más hijos y cuidarlos, con el esfuerzo y gasto que requiere.

Son ejemplos extremos en los que la debilidad es tan grande que hace insostenible la situación, llevando a la extinción de la población corrupta y degenerada. Es el triunfo final de la naturaleza, restableciendo su dominio. La inteligencia humana se ha vuelto en contra de la humanidad a largo plazo. Sólo la Alemania previa a la 2ª Guerra Mundial (nacionalsocialismo) vio el problema y empezó a trabajar para solucionarlo: Eugenesia.

Obsérvese que la debilidad es la causa del borreguismo, tremendísima, nefasta y despreciable plaga que asola a la humanidad, y especialmente a España.

La debilidad es el problema único. La madre de todos los problemas. Todo lo que tiene que hacer el enemigo es fomentar la debilidad. Todo lo que tiene que hacer uno es fomentar la fortaleza, (problema dificilísimo, ciertamente, pues hoy en día todos somos una birria).


3. Ley del más fuerte contra humanitarismo.

En la naturaleza, como la presa no quiere servir de comida para el depredador, este tiene que emplear la violencia necesaria para cazarla, matarla y comérsela. Así que en la naturaleza la violencia es algo completamente aceptado y natural. Es la ley del más fuerte.

La violencia está criminalizada en la moral del borrego, en la moral social. Siempre que hay algún acto violento salen todos, especialmente los medios de manipulación, exigiendo que hay que condenar la violencia. (No está criminalizada, por supuesto, en la moral del amo, que la emplea cuando quiere, en guerras de agresión a otros países, haciendo la vista gorda con los “antifas”, reprimiendo a los disidentes políticos, etc.).

La religión y la moral han ocupado un papel muy importante en la evolución histórica del crecimiento de la debilidad, sobre todo en Europa: el humanitarismo. Primero el humanitarismo cristiano, y luego, basándose en este, apareció el humanitarismo progre, que tiene su cénit en la ideología de los derechos humanos. La ideología de los derechos humanos se presenta a sí misma como la verdad absoluta cuando en realidad son una sarta de tonterías incompatibles con la única moral verdadera: la moral natural.

Ambos humanitarismos consisten en defender al débil por el mero hecho de serlo. Tanto el cristianismo como el progresismo ensalzan al débil y al inferior, y predican igualdad, igualdad que los mediocres y débiles abrazan entusiasmados, pues al ser conscientes íntimamente de su inferioridad, les interesa una ideología que niegue el valor de los que son superiores. Ejemplos del fomento de la debilidad son: Ayudar a los que tienen síndrome de Down, integrarlos en la empresa. Hacer películas antieugenésicas, como “La bella y la bestia”, o esa kasposa españolada de un “triunfador” con síndrome de Down que se quiere casar con una chica normal.

“Trabajar con una conciencia tan radicalmente tranquila en la conservación de todo lo enfermo y doliente, es decir, trabajar real y verdaderamente en el empeoramiento de la raza europea… Tales son los principios que han dominado hasta ahora, con su “igualdad ante Dios”, el destino de Europa, hasta que acabó formándose una especie empequeñecida, casi ridícula, un animal de rebaño, un ser dócil, enfermizo, mediocre, el europeo de hoy”. (Friedrich Nietzsche contra el cristianismo).


4. Jerarquía contra igualdad.

En la naturaleza prima la desigualdad más absoluta y total:

a) Desigualdad entre especies, razas y tribus contra antirracismo.

Desigualdad de especies: Depredadores contra presas.

En la naturaleza lo más importante es sobrevivir, y esto incluye que sobrevivan los propios genes. La defensa de la estirpe, de la raza y del propio grupo. El león, cuando quiere reproducirse, primero mata a los cachorros de la leona, y cuando se la ha pasado el disgusto, la deja embarazada.

La naturaleza busca además la diversidad a toda costa. Las especies tienden a fragmentarse en razas, y las razas en nuevas especies. Así, la naturaleza ha colonizado todos los ecosistemas del planeta: bosques, mares, desiertos de arena o de hielo, etc.

En la moral artificial humana occidental actual se trata de imponer el antirracismo, la igualdad de razas e incluso con toda la cara dura, la negación de las mismas, además de no considerar la reproducción como imperativo moral. El motivo de esto es que los parásitos que quieren gobernar sobre todo el mundo han de igualar a sus gobernados/esclavos, (y eliminar a los rivales), pues de ser diferentes, por ejemplo en lo racial, tendrían una excusa para formar naciones independientes. Así, para alcanzar el gobierno mundial necesitan destruir las diferencias nacionales, incluyendo las más básicas, que son las raciales.

Por medio del entretenimiento y la diversión de la modernidad, (cine, fútbol, televisión, porno), el individuo acepta la moral artificial alejándose de la moral natural de preservación de la propia estirpe.

Jean-Marie Le Pen explicó muy bien en qué consiste esta desigualdad:

“Aprecio más a mi familia que a mis compatriotas, y aprecio más a mis compatriotas que a los extranjeros”.

b) Desigualdad jerárquica contra igualdad democrática.

En la naturaleza todo está organizado de manera jerárquca y desigualitaria:

  • Con la comida: Los individuos más importantes comen antes, y los menos importantes comen las sobras.
  • Con el sexo: El jefe de la manada tiene un harén de hembras para él, y los demás se fastidian.
  • Con el gobierno: El jefe manda, porque él lo vale, como en los renos o en los gorilas, y los demás obedecen.

En la moral artificial lo que prima es el igualitarismo democrático, en el que la mediocre y borrega mayoría vota lo que su pastor le ha dicho que vote, en extraordinario ejercicio de hipocresía de unos y otros. En la democracia no cuenta la calidad sino la cantidad. Así, el voto de la minoría de inteligentes, cultos e idealistas no tiene nada que hacer contra el de la mayoría borrega, inculta, materialista y estúpida. Pero no para los gobernantes, claro: ellos ya tienen su masonería organizada jerárquicamente y secreta (y legalizada) para gobernarse entre sí, y sus organizaciones mundialistas igualmente desigualitarias (valga la antiredundancia, je).

c) Desigualdad sexual contra feminismo.

Los sexos son la especialización de funciones de los individuos de una misma especie. Esto significa que son distintos, por lo que no valen para las mismas cosas, y por lo tanto, se dedican a cosas distintas. Por ejemplo, las hembras tienen una mayor importacia biológica (parir, amamantar a las crías) mientras que los machos tienen una mayor importancia social (cazar, defender al grupo, gobernar).

En la degenerada moral artificial progresista se predica la igualdad de sexos, introduciendo una innecesaria ineficiencia y entorpecimiento en el funcionamiento social, llegando a poner en peligro la propia supervivencia biológica, por baja tasa de natalidad, consecuencia de ese sistema social basado en esta artificial y perniciosa idea de la igualdad de sexos, además de la gran injusticia de perjudicar al que vale para que una mujer ocupe el puesto que no se merece.


5. Defender el territorio contra abolir las fronteras.

Preservar el territorio es imprescindible en la vida natural por dos motivos principales:

  • Aprovisionamiento de comida: Los depredadores se aseguran un territorio en el que cazar, en el cual no existe ningún competidor, y en caso de que sea invadido, rechazarlo o ser expulsado. El vegetariano se asegura también un territorio en el que comer.
  • Vivir en él y asegurarse la reproducción: El que vale para poseer un territorio y defenderlo de invasores, vive y se reproduce en él, expulsando a los rivales. Los pájaros hacen su nido. Otros tienen su cueva, etc.

El territorio se defiende usando la violencia si hace falta, pues es algo imprescindible.

El ser humano también a lo largo de la Historia se ha organizado defendiendo su territorio. El instinto del territorio es fundamental. Pero en la actualidad, los parásitos que pretenden gobernar sobre todo el mundo tratan de implantar la antinatural ideología progre que conlleva la abolición de fronteras y la libre circulación de personas, con la excusa de la economía, y con el objetivo encubierto del enfrentamiento y sojuzgamiento de todos los pueblos del mundo, y del exterminio racial de sus rivales.


6. Verdad contra mentira.

La verdad es la realidad y su moral relacionada, la moral natural. Lo demás es falso. Seguir la moral artificial es seguir la mentira, y pagarlo caro tarde o temprano.

La verdad es también no querer autoengañarse, pecado muy habitual en la actualidad.


Artículos relacionados:

  • Debilidad y maldad (próximamente).
  • Religión natural contra religiones artificiales (próximamente).
  • Sabiduría tradicional contra conocimiento moderno (próximamente).

Etiquetas: debilidad, dualidad.

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