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MANIFIESTO A LA ESTÉTICA Y EL BUEN VESTIR.

Póngase firme, levante la mirada, atención, les habla un caballero, desde el segundo frente de esta batalla. Cállese remedo de persona, solicite permiso para hablar zarrapastroso. Acá hablo yo y usted calla. Escuche bien, vil ser de alcantarilla:
Lo caricaturesco de la sociedad, ha pasado de ser algo gracioso, para convertirse en algo grotesco. El caos, la ambigüedad se han convertido en el efecto común del ser humano. La subordinación al dios dinero es ya ilimitada, este dios hace y deshace, arruina y da triunfos al que cree conveniente, al que en su juego le es útil, después si pasar a ser inútil es despreciado y arrojado al fondo del abismo, a la ruina eterna.
Nuestro odio a la modernidad, se enmarca en todas las áreas ¡Quema tú ordenador entonces! Gritan los inconscientes, No esa no es nuestra concepción moderna, nuestro odio no es negación a la modernidad ni a la razón, sino y no lo dudes, un odio hacia lo que actualmente se considera moderno; sus leyes, su comodidad, su felicidad, sus “valores”, su “ética”, su “moral”. Este odio simplemente es justificado, es racional, es imposible que el mundo que nos rodea nos produzca siquiera una pizca de regocijo, el capitalismo pisotea la dignidad, el modelo neoliberal avanza y carcome todo a su paso, las langostas de la aristocracia liberal devoran los recursos de nuestras naciones. En todo campo esta “modernidad” ha destruido valores, moral, lo natural y ha convertido a la estética del caos en nuestro mundo, por eso el llamado es sencillo: retomar todo, todo y como sea, el fin es la victoria total.
¿Y que tiene que ver una cosa, con la otra? ¿Estética y revolución? ¿Para qué? La αἰσθητική (aisthetikê) es sin duda uno de los enfoques del ser humano más interesantes y complejos, la estética, basada en la belleza y lo que esta ocasiona en nuestros sentidos; percepción, sensación, se ha convertido en la estética de la perversión, de los monstruoso, de lo horroroso ¿pero y que tiene que algo tan simple como la estética con nuestra pretensión de cambio al mundo actual? Todo, el consumismo es todo hoy día, las grandes marcas en todas las áreas domina y esclavizan, han convertido al hombre en un elemento o cosa que solo significa ganancia o perdida y del que su espíritu es relegado a nada, el ser humano es lo que compra, sino, simplemente no es nada. Propongo entonces un cambio en tal aspecto, el llamado es a recuperar la estética de la belleza, lejos del modelo antiestético del horror.
El buen vestir, la elegancia de la clase trabajadora, de la juventud osada. La base, el dandi del siglo XVIII, con un cambio, está vez no será la burguesía acomodada quien implemente tal cuestión, será la clase trabajadora que no pretende dejarse arrastrar por la vacía sociedad de consumo, esta vez no será el paga marcas reconocidas y muere de hambre en el intento, será el viste bien con lo que tienes a mano, siempre que puedas elegir opta por lo local. La base será el gusto por el buen vestir y la mala cara “Exaltar el gesto gratuito, violento y temerario, con deferencia (o respeto) al buen vestir”, será la rebeldía y el inconformismo “El coraje, la audacia y la rebeldía serán elementos esenciales de nuestra poesía”. La base serán movimientos juveniles que intentaron reivindicar el modo mas adecuado de vestir, inspirados en la intrépida acción, la rebeldía, lo chocante de los teddys, los skinheads y los mods ingleses, lo violento de la estética del greaser estadunidense, en lo contra-cultural, lo urbano, pero también la marca de identidad de “marca propia”, de innovación, presente en todos estos movimientos. Somos los que miran hacia el frente sin olvidar lo que vieron atrás. La antiestética propuesta por el movimiento punk ya no significa nada, fue interiorizada dentro del sistema, pasando a ser simplemente una moda más, revivida de vez en cuando por alguna horda de niños criados por la MTV o alguna horda de nostálgicos obviados por todos.
Ante la nefasta modernidad, ante la hedionda juventud dominada por el consumismo hemos de declarar fuertes indicios de lucha directa. Nuestra lucha no es solo en lo político, es también en lo espiritual y aun, sin olvidar nada, también en lo superficial. La Revolución estética, es el cambio sobre la percepción y la sensibilidad visual, enfocada hoy, en el vestir de la persona. Si observas a la calle y ves a aquella juventud con recelo y casi asqueado, entiendes entonces que acepta tu “sensibilidad visual”, de ahí parte todo nuestro combate. Los punks han muerto, la estética de la destrucción también debe morir, tenemos jóvenes “comunes” que chocan visualmente más que los viejos punks, al convertirse en masa amorfa que marcha a los compas de la TV se convierten en parte de la aldea mundial.
Ante la degradación del vestir, hemos de levantar un combate, uno que defienda el buen vestir.
Sus modas abominables, que zombifican a la juventud, deben ser combatidas.
El mundo se debate entre la ambigüedad:
Los hombres se les motiva a perder su virilidad, sus vestiduras cada vez igualan mas a las de la mujer.
La mujer ha perdido su identidad, hoy pretende destruir toda feminidad y convertirse en una mujer con exceso de testosterona.
Se han perdido los buenos modales, propongo entonces revivir malas costumbres, malas maneras, malas mañas, sin miedo alguno recordaremos a Brasillach: “Nuestra tendencia es absoluta y puntual al gusto por las irrupciones contra el estancamiento que prevalece. Dictaremos la ley del mercurio. Pero el hecho de odiar prácticamente todo, no nos hace incapaces de cortejar a una mujer con rosas rojas.”
Nosotros debemos acabar cualquier ambigüedad, la estética es en últimas no solo una corriente de los “externo”, si así fuese, esta íntimamente relacionado con lo interno, lo espiritual y también con nuestra forma de actuar.
Ante su denigrante forma de vestir, nosotros devolveremos el buen vestir, como sentido de aquel que ama su clase, como aquel que ataca el modernismo y su estética del caos.
Las patillas bien perfiladas, el cabello bien peinado, corto. Si es necesario rapado.
Los zapatos bien lustrados, las botas bien amarradas, usando siempre calcetines.
Los pantalones en bota recta, bien planchados (cuando así lo requiera), los jeans con dobladillo en su bota, si son recortados su dobladillo bien cocido.
Camisas bien planchadas, sin ser demasiado largas, adecuadas a nuestro cuerpo, a nuestra figura.
El exceso de accesorios no es necesario, solamente el tatuaje de aquel rebelde es el complemento perfecto para aquella crombie.
En las hermosas mujeres el exceso de maquillaje es repulsivo, la belleza debe ser natural, debe ser simple, debe ser sencillez convertida en beldad, no despreciamos sin embargo aquellos labios rojos que invitan a besarlos.
Una boina, incluso un sombrero, o en caso de vestuario deportivo una gorra, es un buen complemento para los días de climas extremos.
La mujer debe preocuparse por verse bien, no para los demás, para ella. Si se siente bien delgada es bella, si se siente bien robusta es bella. Lo natural prima, no habrá lugar para implantes de cualquier tipo, será ella, su actividad física y el la naturaleza quienes dicten su belleza.
La elegancia no significa necesariamente formalidad, se puede tener buen vestir sin estar necesariamente vestido para la formalidad, la ropa deportiva debe ir bien puesta.
La elegancia del joven de la clase trabajadora debe destacar por encima de aquel joven descuidado proveniente de la comodidad burguesa, su ropa no representa más que su irresponsabilidad, nosotros no somos hijos de papi.
Las marcas deben ser irrelevantes, las grandes marcas no significan nada, se debe optar por el producto nacional, sin embargo es la libre elección de aquel joven que se sienta cómodo con una u otra.
El buen vestir no se debe confundir con lo empalagoso de aquellos que se definen como “metro-sexuales”, el buen vestir significa ser fieles a la tradición, ser fieles a nuestra clase: “Exaltar el gesto gratuito, violento y temerario, con deferencia al buen vestir.”
La virilidad es de vital importancia en el hombre, la feminidad en la mujer, los dos, deben vestirse exaltando tales cualidades.
Nuestro llamado sencillo no es una orden, no es una moda viral, es un llamado a la resistencia contra su globalización, contra la fabricación de los robots de apariencia humana, pero que son simples maquinas orgánicas entrenadas para obedecer, consumir, engordar y convertirse en vegetativos seres, dando paso a la realización del materialismo en su máxima expresión.
JULIO RETAMAL FAVEREAU LO DIJO: 
“Porque ya cuando se llega al libertinaje actual, me refiero, por ejemplo, a la farándula, me refiero a la destrucción de la familia, me refiero a las manifestaciones más vulgares que vemos todo el día, la del deterioro del lenguaje, del deterioro del vestuario, la del deterioro del comportamiento. Todo eso indica ya que el marco referencial se ha destruido, entonces, ya no es simplemente una crisis de una posición o de un enfoque, es como la crisis total.” 
 
“Yo digo que la mujer tiene que diferenciarse del hombre, no somos “new age” nosotros, eso de que somos parte de un todo holístico, tú eres hombre yo soy hombre y aquí estamos hombres y mujeres y tienen que diferenciarse, no sólo en la manera de peinarse. Ahora, lo único que va quedando, no sé, la manera de maquillarse, tal vez, porque los hombres también pueden usar el pelo largo, tiene que diferenciarse en todas sus maneras de ser, en maneras de expresar, por eso siempre se vistieron de manera distinta.” 
EL CABALLERO NEGRO

martes, 25 de junio de 2013

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